Visita también: La Actualidad de Águilas

Lorca al día

14/01/09
Deportes

¡Viva el baloncesto!

El Eliocroca vence por 88 a 81 al Mazarrón Basket

¡Viva el baloncesto!

No se les podía fallar. Se le debía una victoria como ésta a la afición, que el pasado sábado se dio cita, masivamente, en la circunstancial pista de las alamedas, y que disfrutó con su equipo, al que llevó en volandas durante todo el encuentro, apoyando con ahínco y fidelidad, marca de la casa.

Se rompe así una racha negativa de resultados que duraba ya desde el pasado 9 de noviembre, y que esperemos sirva de trampolín para ir escalando, poco a poco y con los pies en el suelo, en la tabla clasificatoria.

Pitido final: la euforia desatada. Mucha tensión acumulada en los días antes del partido –no en vano se venía de perder los últimos cinco encuentros-, mucha tensión durante el choque, pues los parciales en el electrónico fueron bruscos y constantes a lo largo de todo el encuentro; y enfrente un magnífico equipo, el mazarronero, para dar aún mayores tintes de adversidad. Pero los lorquinos creyeron en sí mismos, en sus posibilidades, y con la afición rugiendo a pie de pista, dieron la vuelta a un encuentro que no empezó nada bien, con un 0-7 de inicio y los de Llave Azul sin fijar bien las posiciones en defensa y en ataque con malas selecciones de tiro.

Ambos equipos comenzaron en individual, pero ya enseguida se vio a un equipo, el visitante, tranquilo y seguro, y a otro, el local, a remolque de la situación, haciendo además muchas personales, que llevaban a los seguros tiradores de la bahía a anotar con franquicia desde la línea de los libres. Así las cosas, las diferencias fueron oscilando en torno a los diez puntos, para  acabar el cuarto con un preocupante 11-21.

Pero había en el ambiente un halo especial, sin duda transmitido por el Frente Invicto, y que se notaba en las caras de los jugadores, los del banquillo y los de la pista. Era palpable.
Comenzó el segundo cuarto Juanpi –pues Mateo estaba excesivamente nervioso- y fue el revulsivo que necesitaba el equipo, pues suyo fue un triple de muchos quilates, al que siguió una entrada a canasta del bueno de Pernas, que también decidió –y lo consiguió- erigirse en protagonista. El decorado cambió por completo, todos querían aportar –y lo consiguieron-, De Antonio (que hizo un muy buen partido), Serrano (muy bien en los rebotes), Garrido (sobrio en la pintura), Petrovic (valiente y decidido), Garre (con sus intangibles, y con esa labor sorda que él encarna pero necesaria para el equipo, y además cogiendo rebotes ofensivos); incluso Morán, que hubo de salir a pista en los instantes finales del cuarto para evitar posibles personales innecesarias de los otros pívot. Pero además ayer se sentía el empuje del banquillo: Pedrito, Javi Martín, Murdock, Ángel…, incluso de David Hernández, que vestirá de azul en próximas fechas.

A los cuatro minutos, 27-26. Por primera vez tomábamos la delantera. El pabellón se venía abajo. La igualdad del marcador se mantuvo en los siguientes minutos (empate a 36 a falta de un minuto), pero un final de cuarto para olvidar, con pérdidas a la hora de sacar el balón y faltas absurdas, nos llevaron a los vestuarios de nuevo con mal sabor de boca (36-41).

El tercer cuarto no fue apto para cardíacos, pues las alternativas en el marcador fueron brutales, se pasaba de la euforia a la decepción sin solución de continuidad, y al bueno de Hellín parecía que iba a darle algo. El caso es que, desde nuestro modesto punto de vista, se jugaba abusando del triple, y no se metían balones dentro –donde quizá el equipo tenga su fuerte-. Los mazarroneros iban a lo suyo, sin alterarse, y a los cinco minutos habían abierto de nuevo brecha en el marcador (47-57, tras un parcial de 0-9).

Había que revertir la situación, y un tiempo de Hellín obró el cambio. Puso en liza una defensa zonal 2-3, y la cosa funcionó. Los visitantes empezaron a sentirse incómodos ante ella, pues era muy presionante. Los efectos no tardaron en llegar, pasando del 51-61 a falta de tres minutos para finalizar el cuarto, al 65-61 de comienzos del último cuarto. Parcial de 14-0 y otra vez el viento a favor.

A partir de ahí, más defensa e intensidad, la afición disfrutando a tope, y los visitantes bloqueados y sin anotar durante casi siete minutos. Todo parecía ya hecho: 78-65 a cuatro minutos para el final. Pero esto, señores, es baloncesto. Los nuestros se pusieron ansiosos, el reloj no corría, apareció el oficio y calidad de los pupilos de Quique Roig, y otra vez tensión en el ambiente, pues las diferencias se acortaron hasta los cinco puntos. El resto lo puso la afición y el temple en los tiros libres de nuestros jugadores, donde hasta Samu Garrido estuvo soberbio. Así es la vida. ¡Viva el baloncesto!

2005-2010 © Actualidad de Murcia
Este sitio cumple con los estándares del W3C - diseño