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Lorca al día

14/03/10
La Actualidad entrevista al torero de plata Domingo García “Dominguín”

“Al principio fue duro renunciar a mi sueño de ser figura”

“Al principio fue duro renunciar a mi sueño de ser figura”

De presentir la muerte en los acercamientos obligados del espada, Domingo García “Dominguín” se conformó con la distancia menos lucida y más tranquila de la brega pero se siente salpicado por el heroismo de su maestro. O acaso más: parte de ese todo triunfante de la gesta. Así lo cree porque así lo vive.
Es posible que el aniñamiento de este hombre de 44 años sea consecuencia anímica de tanto vivir horas de riesgo y de sueños en un fuera de sí, en otra persona, en el matador, en el suyo, por dentro de él y de su angustia, componente de su miedo o de su satisfacción, corneado también en su cuerpo o sonriendo en la sonrisa misma, que al maestro le sale cuando la ovación parece que le diviniza.
Pregunta.- ¿Fue traumático cambiar el oro por la plata?
Respuesta.- Al principio fue muy duro porque tienes que renunciar al sueño de ser figura del toreo pero ya me he acoplado muy bien y estoy disfrutando muchísimo. Toreo bastante y voy con gente que absorbe mis conocimientos como novillero y matador de toros. Es un orgullo sentir que tu esfuerzo y tesón se prolonga en los demás.

P.- ¿Cúando y por qué tomó esa decisión?
R.- En el año 2000 cuando paré de torear porque estaba muy dificil, me tiré un año fuera del mundillo, no quería ni ir a los toros hasta que llegó un momento en el que me dí cuenta de que yo no podía vivir desvinculado de esta profesión. Se lo comenté a mi mujer y a ella se le vino el mundo encima porque creía que era empezar otra vez a luchar, buscar gente que me ayudase… y le dije que iba a volver de banderillero. Me mentalicé gracias a algunos amigos mios como Luis Sánchez Guerrita que me dijo lo que tenía que hacer que era empezar sin caballlos para placearme, aprendiendo la técnica, la colocación… También le estoy muy agradecido a Alfonso El Molinero que fue la persona que me lanzó.
P.- ¿Se olvida de alguien?
R.-Si, mi banderillero Mariano Reverte. He conocido a lo largo de mi carrera a mucha gente a la que he tenido que agradecerles y que he querido mucho como mi mozo de espadas: el Danones, que falleció de un infarto en una plaza de toros toreando con Pepín Liria. Y luego, en otro baremo mis padres, mi hermano que es mozo de estoques de Rubén Pinar y mi mujer, Mari.
P.- ¿Ella nunca le ha pedido que deje los toros?
R.- No. Cuando la conocí en “la Noelia” ella ya sabía que yo era torero y nunca me lo ha pedido porque sabe que el toro es mi vida y entiendo que para ella es difícil porque son muchos los días de miedo por el toro y la carretera.
P.- ¿El traje de luces atrae más a las mujeres?
R.- Puede ser. Aunque yo, por ejemplo, no entiendo el éxito de Jesulín de Ubrique porque fijo que si fuera albañil no se comía una rosca. Será por el morbo del hombre que se enfrenta al animal desde la mitología griega… pero no sólo las chicas. Yo he notado que los hombres sienten admiración y te hablan con un respeto increible. A mí me pasa porque ahora ya de banderillero sigo teniendo una Peña en Francia y cada vez que toreo por allí van a verme. Así que soy de los pocos peones que llevan gente a la plaza.
P.- ¿El toro es celoso?
R.- Si. El toro te huele. Sabe si has estado de juerga o de gachís y si no estas al cien por cien no puedes con él y te come vivo.
P.- ¿ Su trabajo está bien pagado?
R.- Podemos ir tirando y viviendo. Hay quien puede creer que no hay dinero suficiente en el mundo para jugarse la vida delante de un toro pero lo que para mí no tiene precio es poder dedicarte a algo que te gusta tanto que eres capaz de consagrarle tu vida. Si los demás amaran tanto su trabajo como los toreros el nuestro, los japoneses no tendrían nada que hacer. Yo disfruto desde que me levanto temprano para entrenar, antes de la corrida, durante y después si las cosas han rodado bien y no he visto a nadie que por la mañana diga: “qué feliz soy voy a la oficina a enchufar el ordenador y a verle el careto a mi jefe”.
P.- ¿Quién es ahora su jefe de filas?
R.- Empecé con el Rubio de Caravaca, también he ido con Alberto Lamelas, David Gil, Curro Martínez, Emilio de la Serna, Guillermo Albán y ya llevo dos años colocado con Javier Benjumea que es hijo del maestro Pedrín Benjumea. Es un muchacho que tiene un gusto exquisito para torear y si Dios le ayuda puede llegar a figura. Le apodera el lorquino Pedro Rosell y a ver si hay suerte.
P.- ¿Usted pasa mucho miedo?
R.- Lo normal en estos casos. El que diga que no pasa miedo, miente. Yo paso miedo, no pánico que me haga tomar ninguna sustancia que me ayude a estar en la cara del toro. El día que no esté en condiciones físicas o sicológicas, cuelgo el traje y me voy.
P.- Al emplear el término “sustancia”, ¿habla de drogas?
R.-Sí. No me gusta ni decir el nombre de esas cosas pero sí que hay quien las toma porque le ayuda a estar delante. Triste, pero es así.
P.- ¿Cómo percibe el miedo?.
R.- Los días de corrida la barba crece mucho más. Lo decía Juan Belmonte y es cierto.

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