Si yo tuviera una escoba
Pocos saben que la escoba es el nombre de una planta parecida a la retama y que con sus biznas se confeccionaba un artilugio para barrer. Más conocidos son los símbolos que las escobas representan como acompañamiento mágico de l@s bruj@s que sobre ellas vuelan. Dicen que si embadurnas el palo de unguentos afrodisiacos y la colocas entre las piernas, acabarás “volando “ a Sevilla, Madrid o quien sabe si a Brasil.
La escoba es también símbolo de humildad; así se reconoce en la iconografía de San Martín de Porres, Fray Escoba, por ser el barrer oficio bajo. Los padres nos amenazaban con que acabaríamos de barrenderos, si no estudiábamos, lo que nos hacía pensar que era una profesión ruin y mal vista.
Yo no estoy nada de acuerdo, porque lo que el barrendero hace es limpiar lo que otros manchan, quitan la mugre que otros dejan. Como el profesor que limpia la ignorancia.
Corrían los años sesenta cuando los Sirex popularizaron aquello de “la escoba”, y competían nada menos que con los Bravos, los Brincos, Los Puntos y demás. Yo, como era más romántica, me quedaba con los “Quince años tiene mi amor” del Dúo Dinámico, o con “Llorando por Granada” de mis amigos Los Puntos. Pero la escoba y “cuantas cosas barrería” me ha dado siempre que pensar. Aún veo el hambre, la injusticia, el paro, la violencia de género, la corrupción, la prepotencia, ect,ect, que son difíciles de barrer.
Cambian las escobas, cambia el aspecto del barrendero, pero no cambia la basura.
Antes eran escobones redondos de esparto; iban mal vestidos y con el “caldodegallina” en sus labios, pero barrían con rapidez las hojas secas acumuladas en nuestras glorietas y alamedas. Hoy los veo perfectamente uniformados, escoba de peine y mango ondulado. La tecnología ha diseñado seguramente por ordenador la curvatura necesaria para que el esfuerzo sea menor, la recogida mayor y la eficacia mucho más grande; carritos adaptados y badiles mecánicos que barren, riegan y dan esplendor, conducidos por pilotos especialistas que acaban recogiendo la hojarasca con total pulcritud.
No sé el costo entre sueldos, combustible y amortización de todo lo necesario para el barrido. Tampoco conozco el grado de contaminación… acústica que puedan provocar. Están investigándolo.
Antes eran barrenderos del Ayuntamiento, hoy son empleados de LIMUSA, es decir, de la Ingeniería Ambiental de Lorca. El cambio de denominación seguramente les obligó a nuevas competencias profesionales relacionadas con el ingenio…, por supuesto, del medio ambiente, y sabemos que con buenísimas y rebuenísimas retribuciones para las cabezas pensantes y algo mejorcillas para los que barren las calles con estos modernos artilugios. Por fin el ser “empleado de la ingeniería ambiental” deja de ser una amenaza para los malos estudiantes.
Cambiaron los nombres, las escobas y los sueldos, pero la basura es la misma y los que la generan son intemporales y nunca caducan.
Falta hacen en Lorca buenos barrenderos, son muchos los rincones y los desaprensivos abundan, aunque la peor basura no está en los parques sino en “los parqués”.
Será bueno seguir utilizando buenas escobas para otras suciedades, como las que se acumulan en los corrales de los envidiosos, en los establos de los corruptos y en los pesebres de los que cambian dignidad por una buena langosta y un ribeiro. La escoba está pensada para barrer las calles de las huellas de los perros, de las de los botellones y de las de las campañas electorales. Aquí necesitamos escobones especiales porque resulta difícil barrer promesas hechas con rostros de hormigón que arrojan papel y esconden la mano.
Comprenderán ustedes ahora porque le dieron “la escoba de oro” a nuestro municipio. ¡No por lo barrido, sino por lo que tenían barrer.
Si yo tuviera una escoba /Cuantas cosas barrería…
Julián Lago
La sargenta






