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Las cosas siguen pintando bien para Llave Azul
Las cosas siguen pintando bien para Llave Azul, que encadena con ésta su cuarta victoria consecutiva, esta vez frente al joven equipo de Lucentum en un partido quizá algo más fácil de lo previsto, donde no obstante los lorquinos impusieron su calidad y oficio para obtener una victoria abultada, 55-75, y mandar de paso un mensaje de autoridad en la competición de este grupo de Liga EBA.
Ya desde el comienzo del partido se dieron buenas sensaciones sobre la pista alicantina, pues el equipo salió muy concentrado y en un abrir de ojos, 0-9 a los dos minutos y medio. Todo un presagio. Petrovic, Samu y Javi Martín jugaban con alegría, rapidez y acierto; Mateo llevaba la batuta y Morán bailaba con la más fea, un armario empotrao dominicano de dos por dos, Barthelemy, que además se permitía el lujo de lanzar triples (dos en este cuarto y un total de 10 puntos en el mismo), y que mantenía, junto con el alero Jiménez, a su equipo en el partido. Ambos equipos defendiendo en individual, y cinco puntos arriba, 18-23, al final del primer cuarto.
Esta vez la clave estuvo en el segundo acto. El entrenador local decidió apostar por una defensa en zona 2-3, y además sin Barthelemy en pista. Llave Azul también defendía con el mismo sistema. Alajarín suelta la muñeca, y triple, luego una entrada a canasta, y enseguida brecha en el marcador: 18-28 con 1’ de juego. Pero nos devolvieron el parcial de 5-0, y cosas por corregir. Tiempo de Hellín y cambio a defensa en individual. Los alicantinos seguían manteniendo su zona en defensa, pero los lorquinos comenzaron a atacarla jugando bien en estático, con De Antonio haciendo mucho daño en el poste bajo, y sobre todo con un enorme acierto en el tiro exterior, mayormente en el triple, donde Martín, Pernas y Alajarín estaban inspiradísimos. Las diferencias en el luminoso iban en aumento: 23-33, min.6; 25-40, min. 7; 29-48, al descanso.
Pero no hay partido que se precie si éste no tiene torrija, y el del sábado en la localidad costera no iba a ser una excepción. Lucentum comenzó a recortar algo la distancia en el marcador, y al equipo de Llave Azul le faltó algo de calma para gestionar esos minutos de acierto alicantino, y se perdieron algunos balones, a la vez que no se estaba acertado en ataque, sobre todo en los lanzamientos –no así en las entradas a canasta- aunque no se defendía mal del todo. El dominicano se fajaba con Morán, con clara superioridad física de aquel, pero Morán le aguantaba las embestidas como un jabato –enorme partido de Jorge-. A falta de dos minutos para finalizar el cuarto sólo doce arriba, 44-56, con altibajos en el juego visitante y el lógico cabreo de Hellín a pie de pista, pues no se mataba el partido y se abrían esperanzas en la moral alicantina. Estirón final, con tiros libres de Martín, y 44-59 para comenzar el último acto. Después de todo sólo habíamos cedido 4 puntos.
El último acto tuvo poca historia, pues no hubo relajación, lanzando el contundente mensaje de que no nos íbamos a ir sin la victoria, lo que claramente fue entendido por los alicantinos y su público –aunque más parecía que jugábamos en casa, pues ahí estaban en las gradas los zagales del “Frente Invicto”-. Los locales lo intentaban, pero en pista los nuestros hicieron una defensa ejemplar, donde el dúo De Antonio-Morán se imponía, una magnífica combinación de experiencia e ímpetu, que a la postre sirvió para certificar una victoria clara y merecida, que otra vez acabó con los dos zagales de Lorca –Méndez y Reverte- en pista. Todo un lujo.
Ahora nos queda la reválida el próximo sábado, en el Europa, frente al potente equipo de La Vila Joiosa, donde necesitaremos revivir el apoyo que nuestra afición nos dio hace quince días. De momento, a disfrutar con la victoria conseguida. Enhorabuena.
Roberto Aguirre, nuevo entrenador del Lorca





