Deportes
Al Eliocroca le toca reflexionar
Fue derrotado en casa por 89 a 100

¿Qué no se está haciendo bien?, ¿Se desinfla en equipo? ¿Por qué llevamos dos partidos seguidos en casa encajando cien puntos? ¿Qué pasa? Son algunas de las reflexiones que a partir de ahora tienen que hacerse los jugadores del equipo de baloncesto de Lorca.
A pesar de que se está trabajando con intensidad y el grupo, deportiva y humanamente, es bueno, “debemos esperar más de él”, afirman los técnicos. Y es que, la última derrota (89-100) ante el Palma Playa Park no ha sentado muy bien a la plantilla.
Antes de nada, hacer dos menciones que no quisiéramos pasar por alto. La positiva: la presencia de la peña Frente Invicto en la grada, dando ejemplo de lo que es animar a su equipo, del primer al último minuto. La negativa: la presencia, de nuevo, en la pista de los colegiados Cara y Rodríguez, malos ejemplos para el arbitraje, pues ni son justos, ni son imparciales, mostrando además una continua actitud de provocación y de desprecio…, y no es la primera vez. Triste manera de empezar una crónica.
Del partido en sí, comentar que Llave Azul hizo una primera parte relativamente buena, sobre todo en el primer cuarto, para naufragar en la segunda parte, fundamentalmente en el tercer cuarto, donde echó por tierra todas sus opciones de victoria.
Nos visitó el sábado un magnífico equipo, Palma Playa Park, que ha conjuntado un bloque de calidad, de gente que lleva junta ya varias temporadas y que juegan con criterio, serenidad y sabiendo perfectamente cómo actuar en cada momento, sin descomponerse a lo largo de los cuarenta minutos. Son, en definitiva, un conjunto que juega con muchos hombres exteriores, y un solo jugador interior; con magníficos tiradores y gente que sabe abrirse para crear los espacios necesarios que permitan, bien la asistencia interior, la penetración a canasta o las posiciones en franquicia para anotar de lejos. Demasiada dificultad para un equipo lorquino que últimamente se encuentra en pista poco concentrado, sin cerrar adecuadamente su defensa y concediendo a la postre el control de juego a su rival. Ahí está el resumen de lo que ocurrió el pasado sábado en el Europa.
Sin embargo, los comienzos fueron muy alentadores para los locales, con un Petrovic inmenso, omnipresente en la pista, cogiendo rebotes, penetrando a canasta y lanzando con acierto y seguridad desde el exterior (12 puntos en el primer cuarto). Por lo demás el equipo funcionaba bien en ataque, aunque algo blando en defensa. El viento soplaba a favor: 16-9 a mitad de cuarto, y tiempo visitante. A partir de ahí empezaron a comernos terreno, hubo desatención local en la pista, y los baleares se mostraban anticipativos: la primeras dudas en el ambiente. No obstante, 25-21 al finalizar el cuarto.
Del segundo, comentar que fue muy igualado, con diferencias mínimas en el electrónico, pues el técnico visitante leyó con mucha claridad las claves del partido, visto el primer periodo, y salió con cuatro pequeños a pista, lo que atragantó los flujos de juego local. Eso, unido a que a los dos minutos ya estábamos en bonus –por obra y gracia de los señores colegiados-, hizo que los lanzamientos libres visitantes fueran constantes. Así, punto a punto, iban abriendo diferencias. Luego parcial de 7-0, con un Mateo Alajarín soberbio y con descaro, puso en franquicia de nuevo al equipo azulón: 37-31 a falta de 6 minutos para finalizar el cuarto. De ahí al descanso, equilibrio en el marcador y juego poco elaborado: los lorquinos muy irregulares, y los baleares anotando desde el tiro libre.
El tercer cuarto, para olvidar -o quizá no, porque de él debemos de aprender-. Pérdidas de balón, imprecisiones y tensión, una técnica a Serrano, desacierto en el tiro exterior… Ellos a lo suyo, todo lo contrario: juego control y certeza frente al aro. Las consecuencias llegaron en seguida: el partido había acabado antes de tiempo: 62-82 en los últimos minutos del cuarto.
El acto final fue un ejercicio de pundonor lorquino, lo cual es muy de agradecer. Puso coraje y amor propio sobre la pista –no le quedaba otra- y propició que la sangría en el marcador se cortara, que se abriera una luz de esperanza (83-92, min. 8), pero no era la noche adecuada, quizá hubiese sido demasiado premio para un equipo que no hizo las cosas bien, y que pretende ganar encajando cien puntos en casa.






